lunes, 1 de marzo de 2010

Normalidad relativa

Wiiiiii, ¡volví! Y vengo con el arsenal hasta arriba de munición (?). La razón de mi rápida vuelta al blog fue la ilusión que todavía me hace el pensar que es nuevo (ay, recién nacido mi nene...), pero también tiene que ver un poquito el haberle enseñado "Mestizo" a ciertas personas y que les haya gustado (¡fiesta!). Aprobar Matemáticas después de pasarte toda la ESO suspendiendo esa asignatura también infunde ánimos. Pero bueno, mejor como que me callo y os dejo una viñetita de la historia de Mestizo, en la que si me inspiro, pongo más datos de mi angelito... Cómo le quiero :D Let's go!



Caminaba con tranquilidad por la calle. O, al menos, con la tranquilidad relativa que había experimentado los últimos meses, aprendiendo a ignorar las miradas nada disimuladas de la gente, a que susurrasen señalándole con el dedo, sin tomarse la molestia de asegurarse de que él no les oía o no les veía. Pero se había hecho a la idea de que siempre iba a ser así, al menos hasta que se acostumbrase, y decidía no darle mucha importancia. Por aquel entonces, lo único que quería era llegar al colegio; cuanto antes entrase, antes saldría. Y con ese pensamiento positivo, se acomodó la mochila al hombro y siguió andando, hasta que notó cómo un par de manos le tapaban los ojos.

- ¡Cú-cuuu! ¿Quién soy?

-Chris, suéltame, o llegaremos tarde.

-Oh, ¿por qué ese humor matutino, principito de mi corazón?-de pronto, las manos se apartaron de sus ojos y una chica de pelo castaño y ojos marrones apareció de la nada, hablándole burlona.

-Primero, no soy el principito de tu corazón. Segundo, es mi humor.

-Sí, claro, y a mí se me da impresionantemente bien hacer equilibrios con sandías.

-¿Te has despertado irónica esta mañana, verdad?

-No, es mi humor.

Él clavó sus ojos en los de la muchacha con cierta rabia, y ella le miró con la misma fuerza. Al final, él suspiró y agachó la cabeza.

-No he podido dormir, he vuelto a pasarme la noche pensando.

-Maldita sea, Mike, ¿otra vez? No puedes pasarte todas las noches en vela, te estás obsesionando con el tema...

-Oh, sí, perdona, tienes razón, no es para tanto tener esto colgando de mi espalda-y remarcó el "esto" extendiendo las alas todo lo que pudo, haciendo que Chris volviese a admirarlas, sorprendida, pero la chica se recompuso al instante.

-¿Acaso no te gustan? Porque que yo sepa, aún no tienes un argumento válido para odiarlas-Mike la fulminó con la mirada, pero Chris no se amilanó. Le sostuvo la mirada hasta que Mike volvió a mirar al frente, hastiado.

-Sabes perfectamente que mi vida ya no es...normal.

-Sabes perfectamente que blablabla...-le imitó Chris con voz chillona, ignorando deliberadamente la mirada asesina de su amigo-. ¡Por Dios, acéptalo ya, tienes alas, vale, ¿y qué?! ¡Tu vida ahora es mucho mejor! Venga, ahora dime que no te gusta cuando sales a volar un rato, o cuando te pones a hacer el subnormal ahí arriba y me das sustos de muerte, o cuando te asomas a mi ventana sin avisar y me tiras de la silla, o cuando...

-¡Basta!-exclamó él, molesto-. Sí, me gusta, lo admito, pero ¿no lo ves? Ya no puedo hacer una vida normal como antes. Ahora la gente me señala por la calle y habla de mi a mis espaldas, soy el maldito centro de atención cuando salgo, y soy la comidilla de todo el mundo, maldita sea. ¡Parezco un... un... un tórtolo!

Entonces, Chris se paró en medio de la calle, y después de analizar unos segundos aquella frase, empezó a reírse a carcajadas, sin parar.

-Para, no tiene gracia.

Pero Chris no le escuchaba, seguía riéndose en medio de la calle, y parecía estar a punto de tirarse al suelo de la risa.

-Chris, en serio, no me hace gracia. Vamos a llegar tarde.

A cada palabra que decía, la chica aumentaba aún más la potencia de sus carcajadas, llamando la atención de los peatones.

-¡¡Chris!!

Entonces, la chica le hizo caso y dejó de reírse, pero no borró la sonrisa del rostro cuando le habló.

-Mike, no eres un... pff... un tórtolo... eres un medio ángel-le dijo con suavidad, y con una sonrisa amable-. Deberías estar orgulloso de tener sangre angélica en las venas.

-Sí, pero... no dejo de ser mestizo-replicó Mike con tristeza-. No soy humano, ni tampoco ángel. Soy... soy una aberración.

-No seas idiota-le regañó ella, seria-. Míralo de este modo: eres humano, y eres ángel. Eres las dos cosas, y por eso eres especial-añadió con suavidad.

Mike siguió andando pensativo durante unos instantes, y al final sonrió de nuevo.

-Siempre sabes qué decir para llevarme la contraria-dijo más animado.

-Lo sé-contestó Chris, con falso orgullo.

-Gracias-y con eso, le dio un beso en la mejilla a la chica-. Vamos, que llegamos tarde.

Y mientras Mike echaba a correr con las alas extendidas de la emoción, Chris se quedó atrás, quieta, con una mano sobre la mejilla donde él la había besado. Y sonrió. Porque, para ella, Mike era especial... más de lo que pensaba.


Sí, bueno, romántico, pero las musas estaban traviesas hoy. Otro día más de la vida de nuestro angelito mestizo preferido :D (o al menos, el mío).