martes, 21 de diciembre de 2010

Volar es para mí...

Hace tiempo que volar es uno de mis deseos escondidos. Antes creía que volar era tener un par de alitas en la espalda y hacer piruetas y quiebros bonitos en el aire, completamente feliz con una vida perfecta y todo maravilloso. Pero volar es otra cosa.


Un experto diría que volar es “ir o moverse por el aire, sosteniéndose con las alas”. Un piloto de aviones te dirá que volar es trabajar. Un turista, que es viajar. Para un ave, volar sería desplazarse sin más. Un humano te diría que volar sin tecnología es imposible. Yo te digo que volar es todo eso, y a la vez ninguna de esas cosas.


Volar es esa sensación de viento en la cara que te refresca. Volar es ser independiente por un rato. Volar es no tener nada a lo que atenerte, y seguir hacia adelante. Volar es que se te enrede el pelo, que el viento haga con tu pelo lo que quiera, que te lo descoloque, mirarte al espejo y verte perfecta igual. Volar es escapar de todo y soltar un suspiro de alivio. Volar es… volar.


Vuelas cuando te evades del mundo en tu mente, cuando te dejas el vértigo guardado en un cajón y sacas la valentía que raya la temeridad, cuando te enfrentas a algo solo, sin apoyarte en nada, cuando eres libre. Vuelas cuando estás solo, cuando ves todo desde arriba, cuando tienes otra perspectiva. Vuelas cuando, pase lo que pase, sonríes, respiras el aire de esa brisita que llega y dices: ¡Vamos, adelante, sin parar!


Volar es pensar por un momento que nada te da miedo, que eres imparable, que puedes solo, que te mueven las corrientes de aire, que el viento está contigo y tú con él, que respirar se convierte en algo maravilloso y observarlo todo desde otra perspectiva lo vuelve todo interesante y comprensible. Volar es sentir las piernas colgando y sonreír porque no te vas a caer.


Volar es vivir. Volar es mi manera de vivir.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Chiquitita

Hola, chiquitita. ¿Qué tal? ¿Qué te ocurre, chiquitita? ¿Por qué lloras, chiquitita? ¿Qué te pasó, chiquitita, quién fue? ¿A quién debo odiar, chiquitita? No te preocupes, es broma, no voy a odiar a nadie, sé que no te gusta verme odiando.

¿Pero qué te pasa, chiquitita? Sabes que a mí no puedes esconderme nada, vamos, ¡dímelo! Perdona, chiquitita, ya me calmo, pero sabes que no soporto verte así, chiquitita. Cuéntamelo todo, tengo todo el tiempo del mundo para ti, chiquitita. Ven, siéntate conmigo aquí, estarás más cómoda que ahí de pie.

Por favor, chiquitita, deja de llorar, me estás matando. Anda, ven, que te quito esas lágrimas... Espero que no te importe que lo haga con las manos, no tengo pañuelos... Acércate, dame un abrazo, anda... Llora, mejor llora, desahógate, chiquitita... ¿Por qué estás así, chiquitita? No será por mi culpa, ¿verdad? ¡Que me muero, chiquitita! Vale, vale, perdona, era para cerciorarme...

Tú no te preocupes, chiquitita, no me voy a ir, no estás sola, no lo estarás nunca, chiquitita, no mientras yo viva. Tú tranquila. ¿Ya? ¿Ya no lloras? Así me gusta, chiquitita. Ahora, ¿qué pasó? ¿Lo de siempre otra vez? Jo, chiquitita, yo no te entiendo... bueno, sí, demasiado. Pero mira, chiquitita, sopla el viento. Y el viento, chiquitita, al final arrastra a las nubes.

I'd like to make myself believe!

La vida no es bonita.

La vida es dura, implacable, despiadada. No por ser tú te va a ir todo mejor. Nadie ni nada te lo va a poner todo fácil porque seas tú y no otro. Ni por ser cristiano, judío o budista tu Dios te va a elegir porque le salga de las narices y va a decir: Pues tú vas a ser el mejor y tu vida va a ser la rehostia. ¡Por favor, no! Que aquí somos todos igual de idiotas, ingenuos, raros y atontaos, y no por medir 1,90 o por tener una musculatura perfecta o medidas de 90-60-90 vas a ser el puto amo aquí. Una rama alta o una comida no medida y te vas al suelo o no luces más tableta o no entras en tus pantalones al vacío. ¡Pero tranquilo! Habrás hecho feliz a mucha gente demostrando que no hay nada ni nadie perfecto.

Porque realmente, los bajitos a veces ADORAMOS ser bajitos. Porque nos encanta ser bajitos para ponernos de puntillas para dar un beso, o para que se agachen para dárnoslos. Porque los bajitos no podemos parar de reírnos cuando vemos una prenda demasiado larga y la comparamos con las cortinas de casa. Porque a los bajitos nos encanta pasar de pie y muy rectos por debajo de un árbol cuyas ramas están inclinadas y que apenas nos rozan la cabeza, mientras el resto del mundo tiene que agacharse o pasar por otro sitio. Porque en el fondo los bajitos parecemos más adorables porque recordamos a peluches. ¿O no?

Y las que no tenemos 90-60-90 o no tenemos abdominales también nos queremos mucho. Porque nos podemos dar atracones a dulces o comida rica y luego decir "pché, un kilo más, uno menos...". Porque mientras vemos que unos se matan por seguir igual de perfectos, nosotros nos reímos a escondidas pensando que al final vamos a acabar todos siendo las mismas pasas arrugadas. Porque nuestro ego no es directamente proporcional al número de personas que mueren por nosotros. Porque, aunque sea topicazo, nos gusta que nos digan que "gustamos por la personalidad más que por el físico", porque ESO es lo que nos gusta. ¡Porque preferimos tener ejercitada la mente y no matarnos por ser Apolo o Afrodita, qué cojones! Que eso es muy cansao.

No, la vida no es bonita.

La vida es simplemente vida, y como tal, es maravillosa.