Vivámoslo intensamente, como me lo está pidiendo. Disfrutémoslo como se merece. Hagámoslo sin miedo por una vez, como si las consecuencias no importaran. Olvidemos deberes y reglas, como si aceptáramos que no valen para nada en esta historia. Cerremos puertas al abismo y abramos las ventanas para que entren los vientos de cambio y se lleven el polvo de la vergüenza. Dejemos de actuar con normalidad, soltémonos el pelo y que no importe nada. Que nos den igual los que estén en contra o a favor, que nos den igual todos, que nadie opine, que seamos tú y yo a solas. Aceptemos que no hace falta mucho, finjamos que ésto está hecho para durar.
Yo voy a hacer oídos sordos, voy a sonreír y a asentir ante todo consejo, bueno o malo. Voy a cogerte de la mano como si lo hubiera hecho todos los días de mi vida. Voy a hablar contigo como si lo supiera todo de ti, y voy a saludarte mirándote a los ojos todos los días, muy fijamente, para que entiendas las ganas que tengo de besarte cada vez que te veo.
Pero a cambio tú debes prometerme que harás también las cosas que deberías hacer. Tú vas a buscarme con la mirada cuando no llegue a tiempo o cuando me pierdas de vista por un momento. Tú no vas a tener miedo o vergüenza cuando me agarres de la cintura, como si alguien te fuera a dar una palmada en la mano. Tú me vas a abrazar por la espalda como si fuera tradición, y me vas a dar un beso en la sien cada vez que puedas para recordarnos al resto que también puedo llegar a ser un poco adorable cuando estás cerca.
Y entonces, cuando cumplamos con el trato, diremos que somos felices así, sin aparentar, y escucharemos pacientemente todos los argumentos en nuestra contra para rebatirlos uno a uno, tranquilamente, porque no tiene sentido alterarse por cosas así mientras hayamos hecho nuestras "tareas" y seamos felices así.
¿No es bonito? ¿No te gusta? ¿No suena a sueño? ¿No parece casi posible y todo? Eso es lo que hago yo. Yo sueño y deseo que tú te atrevas, que me atreva yo, que alguien haga algo, que algo acabe con la tensión que tengo cuando te tengo en la cabeza y de pronto alguien habla de ti y a mí se me suben los colores y todo del susto, como si hubiera sido demasiado obvia pensando en las ganas que tengo de quererte.
¿Y tú qué? Yo imagino que tú te cansas y me acabas arrinconando en una pared, que te das cuenta de que se me nota la imaginación trabajando con tu silueta y que me das un beso como respuesta, que todo deja de ser mentira y que realmente te estás colando en mi cama por las noches para quedarte a desayunar café con besos por la mañana.
¿No es bucólico? ¿No es como una escena perfecta de película de amor? ¿No me merezco algo de tu atención por haberme esforzado tanto en construir todos estos castillos en el aire por ti?
Vivámoslo intensamente. Disfrutémoslo como si yo estuviera despierta y tú realmente me quisieses.
No hay comentarios:
Publicar un comentario