sábado, 17 de diciembre de 2011

Límites.


Piensa en esa persona. Sí, en ésa. En la que piensas todas las noches, todos los días y a todas horas, en el fondo. Con la que tienes algo importante. A la que quieres, vamos, llanamente hablando. ¿Tienes el concepto? ¿Lo tienes? Bien. Céntrate en eso. Piensa en todo lo que habéis pasado, todo lo que os habéis querido, todo lo bonito. ¿Lo tienes? Vale. Ahora, piensa en lo malo. Las peleas, los celos, los enfados, todo lo malo a lo largo de la relación. Duro, ¿eh? Pero bueno, seguisteis adelante incluso con eso, ¿no? Vuelve a pensar en lo bueno, sin olvidar lo malo. Es un sentimiento raro, lo sé, cuesta equilibrarlo, pero espera a tenerlo. ¿Ya? Bueno, eso es el resumen de toda la relación, de todo lo que te inspira esa persona. Imaginemos que es bueno, que te gusta, que te alegra. Imaginemos que le quieres.

No dejemos de imaginar.

Imagina una traición. Una gran discusión. Un conflicto. Algo malo. Algo grande, que conlleve una ruptura. ¿Qué sentirías? ¿Dolería? ¿Te entristecerías, te enfadarías, te resultaría indiferente? ¿Qué? Como sea, imagina algo malo. Céntrate en eso. ¿Cuánto tolerarías a partir de ahí? ¿Cuánto más podrías aguantar?

¿Podrías aguantar el hecho en sí? Quiero decir, el mal momento, las malas sensaciones, el daño, ¿lo aguantarías? No te mientas, dilo de verdad. Piénsalo y reflexiona sobre ello. ¿Aguantarías? ¿Se lo consentirías a esa persona? ¿Lo merecería? ¿Lo merecerías tú?

Y después de eso... ¿habría más? Imaginemos que sí. Total, desde pequeños nos enseñan a perdonar, ¿no? Pues perdonemos, venga, perdonemos. Nueva oportunidad. Sí, no hace falta que me digas que es fácil decirlo, pero un esfuerzo.

Con todo, imagina que sigue habiendo problemas, que no es como antes, que algo se ha roto. ¿Seguirías intentándolo? Y si la otra persona no pone de su parte... ¿qué? ¿Tú contra el mundo? ¿Tú contra esa persona para estar con esa persona? ¿En serio? O que quienes no ponen de su parte son quienes más cerca de ti están, tus amigos o tu familia. ¿Aguantarías las presiones, las malas miradas, los consejos, los intentos para quitarte esa venda de los ojos que insisten que tienes y que tú no ves?

¿Hasta dónde llegan tus límites? ¿Cuánta paciencia tienes? ¿Cuánto aguantarías?

Y ahora dime...

¿Cuánto aguantarás?

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