A veces, pasa que escuchas una canción, ves el videoclip y te metes en la historia. Es divertido y relajante, hasta que todo parece un flashback de tu propia vida.
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Yo la observo. No hago más que observarla. Es raro, hasta cierto punto fascinante, y a la vez tiene un toque que asusta y dan ganas de huir y de darle un abrazo a la vez. Inspira sentimientos encontrados. Pero yo sé que los se encuentran dentro de ella tienen batallas mucho más encarnizadas que los míos. Y eso es lo que asusta, lo que me hace querer correr para salvarme de esa batalla y lo que hace que me piquen los brazos de querer abrazarla para protegerla de sí misma.
No podría contarte por qué se siente así, por qué está así todos los días, por qué son esos sentimientos y no otros, por qué son tan dañinos y no la dejan vivir tranquila. Tampoco podría ayudarla yo, porque quién soy yo para meterme en esa guerra consigo misma, qué pinto yo ahí, si nada de eso es por ni para mí y, créeme, tampoco me haría mucha gracia. Yo sólo puedo contarte que la observo, que estoy con ella ahí, que la veo equivocarse e ilusionarse, aguantar y rendirse, vivir y desvivirse.
¿Que qué está mal con ella? Pf, pues tantas cosas y a la vez tan pocas... No hay nada malo, sabes, ella está bien, yo sé que está bien. Está bien si hablamos de aspectos superficiales, de estabilidad de cualquier tipo fuera de la sentimental y de salud, está bien, está perfectamente. Y aún así se siente como si no estuviera en donde debe estar, como si algo faltara, no se siente como en casa en su propia habitación.
Y créeme, yo sé que quiere sentir ese algo, que quiere estar bien, que quiere volver a ser como antes, que quiere estar cómoda ya y descansar. Pero ahí la ves, como alma en pena, como un muñeco de trapo al que un marionetista cruel le ha cortado los hilos. Tampoco es que sepa lo que hacer, ya te lo digo yo, está tan hecha un lío por todo que no sabe qué hacer, qué decir ni a dónde ir ahora mismo. Hace lo que puede... pero es evidente que no es suficiente, ¿no? Así que se limita a llorar ahí, donde la ves, hecha pedazos, sin siquiera poder esconderse.
Si pudiera escucharme, yo le diría: "Abre los ojos. Levántate, piensa con la cabeza fría, deja de llorar, analiza, intenta comprenderlo, entiende por qué estás así y busca soluciones, así encontrarás lo que has perdido, lo que te han quitado, lo que echo yo de menos".
Pero no. Tiene que ser fuerte sola, ¿verdad? ¿A que tú también lo piensas? ¿Ves? Tiene que ser fuerte, aguantar, porque en estos momentos se demuestra lo que se vale, a pesar de los problemas, que sean uno, diez, cien, mil, ¡tiene que ser fuerte! Y tiene que encontrar su sitio después de estar tanto tiempo dando vueltas.
Y así siempre, ella en su casa sin sentirse cómoda, intentando esconderse para llorar, queriendo estar sola cuando realmente necesita un hombro donde llorar, tirándose en la cama a ver la vida pasar y sus lágrimas caer...
Esconde sus sentimientos, ha dado por perdidos sus sueños e ilusiones, está perdiendo la cabeza, se está volviendo loca, está perdiéndose a sí misma, está cayendo, se está hundiendo, no encuentra su sitio, se siente en tierra de nadie, está perdiendo la fe y la esperanza de vivir, está cayendo en desgracia, está en todos sitios y a la vez en ninguna parte.
Y hasta ahora y lo que nos queda, tú y yo la observaremos hacerlo, esconderse, buscar inconsciente y desesperadamente un atisbo de calidez a lo que aferrarse, caminar ausente, llorar con la mirada perdida, perder la razón, perderse a sí misma, perderse, perder.
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Diría algo, pero ahora mismo estoy en shock por lo que he escrito.
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